Analizar y debatir los modelos de gobernanza aplicados al agroturismo y al turismo rural, poniendo el foco en la cooperación público-privada, la participación de los agentes locales y la coordinación institucional. Identificar estructuras de gestión eficaces y buenas prácticas que favorezcan la sostenibilidad, la cohesión territorial y la competitividad de los destinos rurales, contribuyendo a un desarrollo socioeconómico equilibrado y adaptado a las realidades locales.
Nadson Nei da Silva de Souza es doctor en Psicosociología de Comunidades y Ecología Social por la Universidad Federal de Río de Janeiro, máster en Relaciones Étnico-Raciales y máster en Planificación Turística. Es graduado en Historia, técnico superior universitario en Turismo con especialización en Hotelería y especialista en Ecoturismo, Interpretación y Planificación de Áreas Naturales.
Su trayectoria integra historia, turismo, hotelería, ecoturismo, relaciones étnico-raciales y psicosociología, con especial interés en la gobernanza territorial, los pueblos indígenas, el patrimonio biocultural y el desarrollo sostenible.
Actualmente es coordinador de Equidad y Acciones Afirmativas Étnico-Raciales y Sociales en el CEFET/RJ, donde participa en actividades de docencia, investigación y extensión. Asimismo, coordina el Observatorio de Historias, Culturas y Literaturas Indígenas. Sus investigaciones abordan el turismo indígena, la sostenibilidad sociocultural, las políticas públicas y la autodeterminación de los pueblos originarios. Es autor de una tesis doctoral de referencia sobre turismo indígena, territorialidad y autonomía comunitaria en Brasil.
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La ponencia tiene como objetivo analizar el turismo indígena de la Comunidad Raposa I, en la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol (Roraima, Brasil), como un modelo de gobernanza territorial basado en los saberes, prácticas y cosmovisiones del pueblo Macuxi. Se propone examinar cómo las experiencias turísticas articulan territorio, patrimonio cultural, sostenibilidad ambiental y autonomía comunitaria, entendiendo la tierra no como un recurso económico, sino como espacio de memoria, ancestralidad, espiritualidad y reproducción de la vida. Asimismo, busca identificar las aportaciones de este turismo a alternativas de desarrollo centradas en el protagonismo indígena, el Buen Vivir, la conservación biocultural y la economía comunitaria.
El estudio pretende demostrar que actividades como rutas culturales, gastronomía, artesanía, pesca, agricultura tradicional y danzas fortalecen la identidad colectiva, transmiten conocimientos entre generaciones y protegen el patrimonio natural y cultural.
Finalmente, plantea la necesidad de incorporar perspectivas indígenas en las políticas públicas y en la gobernanza turística.